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El investigador Pekka Räsänen dio una conferencia en el 12vo Simposio Internacional de Neurociencias que organizó la Fundación INECO. El método de Finlandia para potenciar los aprendizajes.

¿De qué depende que un chico aprenda más o menos? ¿Cuáles son las habilidades esenciales a desarrollar en cada etapa de la infancia? Sabiendo eso, ¿cómo se construye una escuela que potencie el aprendizaje y no lo debilite? Partiendo de esos disparadores, Pekka Räsänen, investigador del Niilo Mäki Institute de Finlandia, disertó hoy en el 12vo Simposio Internacional de Neurociencias que organizó la Fundación INECO.

El académico, que es experto en educación y neurociencias, mencionó que FInlandia, cuando se planteó educación pública de calidad para todos, en 1921, era un país más pobre que Argentina. “Hoy no importa qué tipo de indicadores veamos. En Finlandia se he desarrollado un sistema educativa que hace que muchos lo consideren el modelo ideal. La educación da sus frutos. No se trata solamente de la riqueza disponible de un país. Se trata de las oportunidades de aprendizaje que esa sociedad otorga a sus miembros”, consideró.

Según la evidencia disponible, dijo, hay tres factores que predicen las diferencias entre los niños que aprenden mucho y los niños que aprenden poco. En primer lugar, la educación alcanzada por la madre y el ambiente de aprendizaje que se da en el hogar. Segundo, las habilidades cognitivas generales que se incorporan antes de comenzar la escuela. Tercero, las competencias básicas que se adquieren en los primeros años escolares.

“La habilidad matemática también suele ser un factor predictor del resto de competencias que uno necesita. Si no comprendemos las lógicas matemáticas, no podemos embarcarnos en una conversación constructiva”, agregó.

En esa línea, mencionó una investigación comparativa que hizo entre Finlandia y México. Comparó los currículums en matemática y los consecuentes aprendizajes. Se dio cuenta de que el plan de estudios mexicano era mucho más exigente. Mientras que en primer grado, les pedían a sus alumnos que aprendieran a sumar y a restar números hasta el 99, en Finlandia apenas se dedicaban a conocer los símbolos del 0 hasta el 9.

Sin embargo, cuando se le tomó a una muestra de chicos se observó que al final del primer grado los chicos finlandeses se equivocaban menos que los mexicanos si se les pedía sumar y restar. “Los que creen que en Finlandia trabajamos muchas horas y que presionamos a los alumnos se equivocan. Tenemos menos exigencia. Lo que hacemos ir más lento, pero con mayor profundidad. Lo contrario a México que se enfoca en avanzar, incluso con exigencias por encima de lo recomendado”, señaló Räsänen.

El especialista aseguró que, para aprender, se deben presentar ciertos requisitos vinculados a “las piernas, el estómago, el corazón y el cerebro”. Se necesita un ambiente de aprendizaje para explorar que desarrolle habilidades motoras, se requiere una nutrición saludable, se deben sentir seguros y aceptados, y se les tiene que mostrar desafíos realistas que los motive a aprender.

“Si quieren desarrollar el éxito de los niños, hace falta educación temprana de alta calidad basada en el juego, que los haga explorar, pensar, resolver problemas. ¿Creen que los niños y las escuelas están motivados así, con contenidos poco apropiados para chicos que quedan rezagados? ¿El sistema escolar se está basando en datos realistas para mejorar los aprendizajes de los niños?”, comentó.

El siguiente paso, añadió, es conectar la evidencia con la práctica educativa. Allí también mencionó un estudio que llevaron a cabo desde su instituto. Indagaron en qué intervención era más efectiva para mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje en lengua, matemática e inglés. Concluyeron que la formación docente, si bien da resultados, no es suficiente. En cambio, encontraron más efectivo el reparto de libros escolares de calidad y, sobre todo, proveer de guías didácticas a los docentes, para que tengan ejemplos concretos de cómo adaptar su trabajo.

“¿Qué hay que hacer en Argentina?”, preguntó. “Primero hay que poner énfasis en la educación de las madres. Segundo focalizar en el desarrollo temprano en los cuatro aspectos que mencioné (piernas, estómago, corazón y cerebro). Todos pueden aprender si se les da la oportunidad. Por eso, en política los pasos se deben seguir en base a evidencia. Crean en los datos. Es la única forma que nos va a llevar a descubrir el camino”.