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Mantener una buena alimentación es una de las bases que nos ayudan a poder cuidar y potenciar la salud cerebral. Tener dentro de tus comidas a los neuroalimentos previene el desarrollo de enfermedades y el deterioro cognitivo por consecuencia de la edad.

En el último tiempo gracias a los avances tecnológicos se pudo conocer mayores detalles sobre el funcionamiento de nuestro cerebro y su relación con el resto de los sistemas.

Se pudo determinar que el 25% de lo que comemos es metablozado en el cerebro y esa energía es utilizada para la creación de nuevas neuronas y conexiones entre ellas. Tener esta red fortalecida nos permite una mayor capacidad de memoria y un mejor funcionamiento del sistema nervioso.

Esta relación de nuestro cerebro y la alimentación si no se tiene en cuenta puede volvernos vulnerables y potenciar el desarrollo de problemas de aprendizaje, trastornos depresivos o de ansiedad, problemas del sueño y trastornos demenciales.

Por esta razón es importante generar buenos hábitos de alimentación desde la infancia que incluyan dentro dentro de la dieta a los denominados neuroalimentos.

En primera instancia debemos aclarar que los neuroalimentos no es lo mismo que la nutrición. Existen alimentos básicos que todos los seres vivos en su infancia necesitan par un buen desarrollo general.

Uno de los neuroalimentos es el Omega 3 el cual se encuentra en el pescado azul como el salmón, atún y sardinas. También esta en las semillas de Chía y la palta y benefician para la concentración, la velocidad en la que procesamos la información, el aprendizaje y la memoria.

El huevo es otro neuroalimento que en todas sus formas tiene un gran beneficio para nuestro cerebro. En primera instancia aporta proteínas sobre todo la zona de la yema y ayuda a nuestra memoria.