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La oleaginosa llegó a los u$s300 por tonelada y el cereal, a los u$s160. La producción argentina sigue recortándose semana a semana, pero la merma sería compensada por la supercosecha brasileña.

 

 

Por DANTE ROMANO - Profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral. / AMBITO

 

 Campaña para el olvido. Falta sólo un mes para que comience la trilla y hay alerta en todo el sector agropecuario porque a pesar de la mejora en los precios la caída productiva es cada vez mayor.

Campaña para el olvido. Falta sólo un mes para que comience la trilla y hay alerta en todo el sector agropecuario porque a pesar de la mejora en los precios la caída productiva es cada vez mayor.

 

¡Llegó el número mágico! u$s300 para la soja mayo en Argentina. Lo duro son las razones por las cuales se da este precio: la seca que está atravesando nuestro país y está llevando la producción a la baja.

 

Lo cierto es que es muy difícil que la mejora en precio compense la caída de rindes. En maíz ocurre algo similar. Los precios están por encima de los u$s160, pero con cultivos tardíos que están entrando en floración bajo estrés hídrico, y necesitan lluvias dentro de los próximos quince días, pero no están en el pronóstico.

 

En este contexto, las estimaciones de producción tienden a la baja. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires partió de 54 y ya está en 47 millones de toneladas. La de Rosario arrancó en 52 y proyecta 46,5 millones de toneladas. Pero ¿hasta dónde podemos ir si sigue el clima seco? Si tomamos el área actual y la multiplicamos por el rinde que se obtuvo en la seca del ciclo 2012/13, sería de 44 millones de toneladas. Pero este es sólo un ejercicio numérico. Todos los años son distintos.

 

Faltando un mes para que arranque la trilla, sumando que no hay pronósticos de lluvia para esta semana, y que la siguiente se espera algo más, pero son muy erráticos, es de esperar que la discusión de qué tan abajo podemos ir continúe.

 

De todas formas, cuando vemos estos precios (u$s300 mayo u$s316 noviembre y u$s298 mayo de 2019) nos preguntamos si no son demasiado altos, en el contexto de una producción de Brasil que no para de subir, stocks remanentes del ciclo 16/17 que se estiman por encima de los 11 millones de toneladas y un stock abultado en EE.UU. (14 millones versus 8 millones del ciclo previo).

 

En el caso de Brasil, se empezó estimando 106 millones de toneladas y el viernes algunos analistas hablaban de más de 116 millones de toneladas. En definitiva: Brasil +10, Argentina -8 (puede ser -10 si el clima sigue seco) terminan empatando producción.

 

La respuesta es que los que están empujando el mercado a la suba son los especuladores. A mediados de enero tenían una posición neta vendida de unos 6 millones de toneladas. Veían bien a Brasil y en Argentina había llovido y los cultivos se habían recuperado. Pero desde esa fecha para acá no llovió más, y fueron comprando.

 

En las últimas dos semanas adquirieron casi 15 millones de toneladas y hoy tienen una posición neta comprada de 9 millones.

 

Es posible que veamos al menos una semana más de compra activa, y después un mercado que quede cauteloso, pero con tono firme.

 

En el maíz hasta la semana pasada la historia era que el sembrado temprano estaba castigado y por eso el disponible se mantenía muy firme, pero el de segunda venía resistiendo.

 

En tanto Brasil apunta a una muy buena cosecha, que haría de julio un mes muy presionado a la baja por la oferta. Pero ahora la incertidumbre se extiende a los maíces de segunda: no llueve, están entrando en floración, y la Bolsa de Comercio de Rosario ya habla de 35 millones de toneladas.

 

Para Brasil, la trilla de soja sigue lenta, y esto demora la siembra de maíz tardío. Por eso es de esperar que las proyecciones de producción de Safrinha sigan bajando.

 

La CONAB pasó hace unas semanas de 92 a 88 millones de toneladas, pero esto se puede profundizar. Los precios despegan. Los fondos compran, y parece que la historia de soja se va a repetir con maíz.

 

Para cerrar con el trigo, estamos en un contexto de stocks muy abultados, y con una competencia férrea de Rusia. Sin embargo, Argentina colocó muy bien su trigo en países asiáticos y africanos, y lo que queda es lo que necesitan Brasil y los molinos. Los precios están subiendo para evitar que ese trigo se vaya a otros lugares. Pero el techo lo podría poner Rusia, que con precios tan bajos como los que tiene, podría llegar a Brasil a valores más competitivos que el origen de EE.UU.

 

Las subas que estamos viendo de maíz y soja arrastraron el trigo, y para cosecha nueva se trabaja en torno a los u$s180. Precio muy tentador. Pero el problema es quién se anima a proyectar producción de trigo en un año que viene dejando reservas muy bajas o nulas de humedad.

 

Parece más interesante tratar de buscar pisos en torno a u$s170 que vender comprometiendo producción que no sabemos si estará a u$s180.