0
0
0
s2sdefault

La menor cosecha y las altas tasas de crédito complican el financiamiento del sector frenaron la demanda.

La sequía y luego la llegada de las lluvias a lo que se suma las altas tasas que puso el Central del 40% y desde ya la disparada del dólar, se siente y fuerte en la industria metalmecánica. 

La compra de maquinaria agrícola por parte del productor esta parada. Muchos decidieron cancelar las compras desde abril pasado. Y es que el menor rendimiento por hectárea conlleva a una merma en la rentabilidad un tema que siente el contratista que debió acceder a bajar sus pretensiones a la hora de levantar la producción.

Ambos sectores alertan que será difícil cumplir con créditos y menos aún si no hay financiamiento.

"Los fábricantes de sembradoras tienen poca actividad, el resto de los sectores como cosechadoras, pulverizadoras, entre otras, está quieto", señaló el presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), Raúl Crucianelli quien agregó: "Esto es producto de la turbulencia financiera que se sumó a la sequía y luego al exceso de agua, lo que hace que haya pocas ventas".

Para colmo de males los fabricantes vienen reclamando que los créditos que otorga el Gobierno a tasa subsidiada no sean de la partida para los de origen extranjero, "Hoy las máquinas importadas pueden acceder a los préstamos del BICE. Es decir el impuesto argentino es una ayuda para lo que se hace afuera", dijo Crucianelli.

Desde el Ministerio de la Producción, el secretario de Transformación Productiva, Lucio Castro, aclaró que "hay un compromiso de parte de las empresas extranjeras de que las máquinas tengan un contenido nacional importante y eso fue aceptado por las cámaras del sector".

En definitiva el panorama no es alentador. Un trabajo del coordinador del Programa Nacional Agroindustria y Agregado de Valor del INTA, Mario Bragachini sostuvo que con la actual realidad del mercado se estaría en una facturación total de la industria nacional (mercado interno más exportación) de u$s800 M contra u$s1.170 M de año pasado, o sea que habrá una caída del 32% respecto de 2017 que fue récord.