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Los expertos opinan que puede ser una opción rentable para productores afectados por aranceles chinos. Ya prevén reemplazar a cultivos de tabaco.

El cultivo de cannabis podría ser una alternativa para los agricultores estadounidenses de soja que han sido afectados por la aplicación de aranceles por parte del Gobierno de China. Un agricultor estadounidense de soja con una granja promedio de 180 hectáreas y un rendimiento de 49 bushels ha perdido unos u$s43.500 en ingresos por la guerra comercial. Eso podría compensarse con la ganancia de la venta de 16 kilogramos de cannabis, que requieren apenas 28 metros cuadrados de área de siembra, según los cálculos del analista de Bloomberg Intelligence Alvin Tai.

Esta posibilidad es considerada como muy factible por los expertos después que una importante cantidad de agricultores del cinturón de tabaco de EE.UU., como Kentucky, están dejando su producción tradicional afectados por el cambio de hábitos que provocó una fuerte caída de ventas de cigarrillos. En muchos de estos casos, los agricultores ya hicieron el cambio al “cáñamo” (hemp), una variedad de cannabis que no tiene componentes psicoactivos. Y se espera que ese cambio continúe ampliándose si el proyecto de ley agrícola de los Estados Unidos se aprueba este mes, legalizando completamente el cáñamo y sus extractos.

El reemplazo del tabaco por nuevos cultivos cannábicos cobró impulso en los últimos meses por las grandes inversiones que se están registrando en el sector, sobre todo desde que Canadá legalizó su uso recreativo.

Altria Group Inc., el fabricante estadounidense de cigarrillos Marlboro, realizó hace pocos días una inversión de u$s1.800 millones en la compañía de cultivo de cannabis Cronos Group Inc. como una forma de encontrar nuevas vías de crecimiento a medida que disminuyen las tasas de consumo de tabaco en los Estados Unidos.

Otras compañías que se insinúan como grandes jugadores en el mercado del cannabis son Coca- Cola y Pepsico. La primera dejó en claro su interés en el negocio y no se descarta que ingrese a través de la empresa Aurora. Su mayor competidor mundial, Pepsi, también admitió que está “considerando seriamente” el tema.