El ex delantero de Racing estuvo almorzando con la diva y dejó a todos con la boca abierta.

 

Además de un gran delantero, Claudio García dejó una huella en el fútbol por su simpatía, su chispa y sus anécdotas. Compañeros y rivales lo recuerdan con una sonrisa. Y él sabe cómo entretener, incluso en momentos en los que podría ponerse serio. Eso es lo que sucedió este domingo, cuando fue invitado a Almorzando con Mirtha Legrand, el clásico programa de una de las divas de la televisión argentina.

 

Si bien la excusa era presentar "Este soy yo", el libro autobiográfico en el que habla sobre la etapa de su vida en la que fue adicto a la cocaína, el Turco se las rebuscó para entretener a la anfitriona y al resto de los invitados. ¿Cómo lo hizo? Con una anécdota desopilante.

 

Todo empezó cuando Mirtha, conocedora del personaje, le preguntó al ex Huracán y Vélez si era verdad que había tenido una serpiente en su casa. "¿Vos tenías una bicha?", le consultó. Y el Turco no la contradijo. "Sí, era una pitón bola. La compré cuando medía 20 centímetros y después llegó a medir 1,40 metros", respondió.

 

Aunque eso fue apenas el principio. "Un día se me escapó. Me desperté y no la veía. Empecé a buscarla con un palo en el aire acondicionado. Después me enteré de que no pueden trepar las paredes pero yo le pegué al aire, cayó al piso y la serpiente no estaba. Rompí todo el departamento buscándola", recordó García ante la risa de Imanol Arias, Luciano Pereyra, Pamela David, Silva Mercado y José Bianco, los demás invitados del día.

 

"Pensé que había salido por un agujero de la puerta y me quería matar por los vecinos. Me fui a una juguetería y me compré una de serpiente goma para ver si pasaba y no", agregó el Turco, de 54 años y quien actualmente se dedica a la dirección técnica.

 

 

Tentada y entretenida con la anécdota del Turco, Mirtha escuchaba atenta. Y le pidió que continuara. Y el ex futbolista le dio el gusto. "La encontré en el motor del hidromasaje porque buscaba el calor. Fui al veterinario y me dijo que le ponga un ratón vivo y humo para que salga. Con eso salió", dijo el hombre que integró la Selección Argentina entre 1991 y 1994.

 

 

Pero faltaba lo mejor, el remate, sí. Es que más allá de haberle puesto punto final a su experiencia con la pitón, el Turco explicó que lo peor, en aquel momento, fue ver cómo había destrozado su departamento mientras la buscaba. "Como no tenía un mango, le jugué a la Quiniela al humo y al ratón y gané. Con eso arregle de nuevo el departamento", cerró su relato. Y se ganó, lógico, más carcajadas.