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La cadena de supermercados presentó un procedimiento preventivo de crisis, temen que haya 3.000 despidos y cierren 11 sucursales.

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Los ecos de la reestructuración iniciada por Carrefour a nivel mundial comenzaron a llegar a nuestro país. La posibilidad de que la principal cadena y uno de los mayores empleadores del país realice un fuerte ajuste genera inquietud en los despachos oficiales y en nuestra ciudad también.

Por ello, en las últimas semanas, los gerentes de la compañía fueron recibidos en el Ministerio de Trabajo para analizar la situación de la actividad y de la multinacional, que registra pérdidas por la caída del consumo. Lo cual, según declaraciones de la multinacional, han provocado 3 años consecutivos de "números rojos".

Este jueves se comunicó oficialmente que la firma ingresó en un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC). La ley de empleo 24.013 establece en su artículo 98 que una empresa de más de 1.000 trabajadores debe iniciar ese trámite antes de recortar más del 5% de su personal por causas económicas o tecnológicas (en el caso de Carrefour sería un 15% de su plantilla). Para ello, el empleador tiene que presentar pruebas, como los tres últimos balances, datos de la compañía y la nómina de empleados, con ingresos, categorías y convenio. 

Sin embargo, este proceso se da a nivel mundial,  recordemos que el 23 de Enero la cadena había lanzado un plan de transformación para achicar su estructura a nivel mundial, en el cual se contemplan, incluso, más de 2.400 "retiros voluntarios" en su sede central de París. 

Con 600 locales y 20.000 empleados en Argentina, la firma busca reconvertir 16 hipermercados en maximercados. El plan se conoció luego del reemplazo de la cúpula directiva.

El cambio de formato apunta al comercio mayorista con una menor superficie, reducido nivel de reposición y menor cantidad de dependientes. 

Las cadenas de retail intensificaron sus estrategias comerciales, con promociones, cierre de locales y la apuesta por el comercio online, ante la caída de las ventas -que el año pasado fue del 1% en promedio- y la creciente competencia de otros establecimientos, como almacenes, supermercados chinos y mayoristas, el único rubro que logró mantener su clientela.

Las medidas corporativas, sin embargo, pusieron en alerta al Sindicato de Comercio, liderado por Armando Cavalieri. De buen diálogo con el Gobierno, el sindicalista le hizo llegar en los últimos días su preocupación al ministro de Trabajo, Jorge Triaca, a quien le pidió que analizara la posibilidad de otorgar subsidios Repro (para mantener las fuentes de trabajo) o algún alivio fiscal a la firma.

La reestructuración ya generó protestas en Madrid, Bélgica y Francia, donde la semana pasada los trabajadores ocuparon una treintena de locales en medio de la reforma laboral impulsada por Emmanuel Macron.

 

La estrategia de Carrefour no es un fenómeno aislado sino que coincide con cambios de fondo en la actividad a nivel global, donde las cadenas abandonaron en la última década el modelo del hipermercado creado en los años 60, que apuntaba a ofrecer una gran variedad de productos en grandes superficies y con precios bajos, en una época signada por el consumo de masas.

Desde fines del 2.000 a esta parte, las economías desarrolladas ya no experimentan un crecimiento exponencial del consumo y las grandes superficies dejaron de ser el formato más rentable. En su lugar, aparecieron los espacios de proximidad o minimercados con un deterioro de las condiciones laborales, las tiendas especializadas y el comercio online, liderado por Amazon.

En el caso de Carrefour, las medidas de ajuste están enfocadas en Francia y en Bélgica, donde se eliminarían 1.233 puestos de trabajo. Pero en la lista también figura Italia, España y China, que cerrará locales, así como Argentina, en donde la firma propuso implementar 3.000 retiros voluntarios y el cierre de locales.