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Varios productores de la vecina localidad denunciaron matanza de ganado.

El abigeato se convirtió en un delito que asedia a productores ganaderos del sur de Santa Fe, a punto tal que algunos propietarios que tenían producción a gran escala dejaron la actividad, y otros, con explotaciones en menor escala, se han encontrado que además de un “robo hormiga”, de pronto sufren “carneadas” de animales en sus propias narices, y que si bien el problema se acrecienta, ni las fuerzas de seguridad, ni el Poder Judicial pueden hallar la punta de un ovillo que evidencia la existencia de una estructura organizada que roba, faena, transporta y comercializa la carne.

Las imágenes que encontraron los productores de Malina SA en el inicio de la semana fueron desoladoras, patitas, cabezas y achuras desparramadas entre charcos de sangre. En el cepo donde los ingresaban para matarlos una vaca muerta. Una situación que se repite al punto de complicar la producción ganadera en esta pequeña localidad.

El lunes pasado, la firma Malina Hnos, que tiene un campo de pastoreo y crianza de ganado sobre la ruta 14, en el límite entre Christophersen y María Teresa, a unos 10 kilómetros de la zona urbanizada, fue víctima por segunda vez en 20 días de robo y carneada de animales.

Esta firma no es la única damnificada, ya que el hecho se repite una y otra vez sin que los mismos sean resueltos.

 

Por tal motivo se elevarán reclamos a las autoridades departamentales y provinciales en búsqueda de recursos humanos y equipamiento para resolver esta situación que está llevando al cierre de varios pequeños emprendimientos zonales dedicados a la actividad ganadera.

El área afectada, según estimaciones, alcanza las 600 mil hectáreas, algo imposible de patrullar para la patrulla rural, que cuenta con 3 uniformados y 2 móviles por turno, por ello es que se reclama a la provincia mayores recursos para salir de esta situación de inseguridad.