0
0
0
s2sdefault

El aumento a privados sería de entre 5.000 y 8.000 pesos y según el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, será remunerativo.

La mejora será a cuenta de los acuerdos en paritarias. El funcionario agregó que también negociarán con las empresas, para que no haya traslado a precios.

Apenas 48 horas después de lograr la sanción legislativa a su proyecto de “Solidaridad Social y Reactivación Productiva", el gobierno señaló que el aumento de los salarios privados que dispondrá por decreto el presidente de la Nación, Alberto Fernández, será de entre 5.000 y 8.000 pesos y será “remunerativo”.

Lo dijo en declaraciones radiales el ministro de Trabajo, Claudio Moroni, uno de los miembros del Gabinete de más larga relación con el mandatario.

El carácter “remunerativo” del aumento significa una detracción parcial por los aportes de los trabajadores y un costo laboral adicional, por la carga de impuestos y aportes que deben afrontar los empleadores. En ambos casos, con destino al fisco y al sistema previsional.

Eso sí, Moroni aclaró que el aumento será a cuenta de los futuros aumentos que sindicatos y empresas acuerden en negociaciones paritarias.

Recuperación

"Queremos que los sectores que perdieron poder adquisitivo recuperen lo más que puedan. Esto es un piso de la negociación salarial, queda incorporado al salario. No es un bono y será remunerativo”, manifestó, como para que no haya equívocos.

De este modo, el gobierno aplicará a los salarios privados la misma lógica que a las remuneraciones previsionales: un aumento de suma fija, que es proporcionalmente más importante para las escalas inferiores de ingresos y contribuye a achatar las diferencias. Esto, a su vez, tiende a tener un mayor impacto sobre el consumo, al cual deja librado el efecto reactivador del reciente paquete de medidas que, por su componente fiscal, tiende a contraer la capacidad de demanda del sector privado.

El funcionario agregó que el gobierno complementará el decreto de aumento a los salarios privados con negociaciones con las empresas, para evitar que éstas trasladen su mayor costo laboral al precio final de sus productos. “La política de precios y salarios tiene que ser convergente. Si los aumentos nominales se van a precios, no servirá de nada”, enfatizó.

El monto exacto del aumento que el presidente impondrá por decreto a las empresas es causa de tironeos entre los empresarios y el gobierno. En particular, las entidades empresarios argumentan que un aumento que se acercara a los 10.000 pesos sería muy difícil de pagar para las pymes, las empresas que están en sectores con dificultades o en algunas provincias del país.

Al respecto, el ministro declaró: “Vimos el mapa salarial luego de las últimas paritarias y en algunos sectores los sueldos básicos han quedado muy atrasados. Otros más o menos pudieron mantener la inflación y otros quedaron fuera del piso”.