Durante los últimos meses tanto el Ministerio de Economía como el Banco Central (BCRA) fueron aumentando paulatinamente el rendimiento de las inversiones en pesos, en línea con el objetivo de incrementar la participación del ahorro en moneda local sobre el financiamiento total de empresas y familias. Los especialistas advierten que, en el corto plazo, es factible que la tasa de interés le siga ganando a la inflación pero dudan que esta tendencia se mantenga por un período más prolongado.

La tasa de interés de los plazos fijos tradicionales trepó cerca de 12 de puntos desde mediados de abril. El 29 de mayo, la autoridad monetaria fijó una tasa mínima equivalente al 79% del rendimiento de Leliqs, lo cual equivale a un interés nominal anual del 30,02%. Todas las principales entidades financieras del país actualmente están ofreciendo ese retorno.

Esto representa una tasa efectiva mensual del 2,5%, una cifra que se ubicó por encima de la inflación de mayo (1,5%) y de junio (2,2%). De esta manera, en los últimos dos meses la tasa de interés real fue positiva, lo cual le dio un mayor atractivo a las inversiones en pesos.

Paralelamente, los ahorristas pueden optar por dejar su dinero en plazos fijos UVA, que ajustan por inflación más un retorno adicional. Para aquellos depósitos de 90 días, este adicional es del 1% y existe la alternativa de cancelar el plazo a partir de los 30 días, aunque en este caso la tasa mínima obtenida pasa a ser del 26,6% de acuerdo con los dispuesto por el BCRA.

El analista financiero Christian Buteler aclaró que el UVA da la posibilidad de conocer el rendimiento un mes antes: “Por ejemplo, con el dato de inflación de junio, vos ya sabés cuánto va rendir entre el 16 de julio y el 15 de agosto”. En ese sentido, aseguró que, si se toma la inflación del mes pasado “te conviene este mes, por lo menos, seguir invirtiendo en un plazo tradicional”.

El analista sostuvo que la inflación se va acelerar en algún momento cuando cedan los efectos del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) pero que, incluso cuando eso suceda, “habrá que ver cuál es la decisión que el BCRA toma respecto a la tasa”.

De manera similar, Mariano Otálora, autor del libro “¿Qué hacemos con los pesos?”, también piensa que los precios van a trepar con más ímpetu en el futuro, aunque advirtió que el Gobierno “tiene un montón de mecanismos para demorar esa aceleración”.

“Yo creo que el Gobierno va a pisar el dólar para que funcione como ancla inflacionaria. Esto puede durar 3 o 6 meses, pero va buscar que el efecto inflacionario repercuta más el año que viene”, aseveró el director de la Escuela Argentina de Finanzas Personales. Con esa lógica, es factible que los plazos fijos tradicionales continúen teniendo cierto atractivo, por lo menos hasta diciembre.

Los mayores incentivos hacia las inversiones en moneda doméstica se reflejaron en un crecimiento semestral, en términos nominales, del 55% en el stock de plazos fijos. En el segmento UVA se observó un salto del 100% respecto a diciembre de 2019, explicado por el comportamiento observado en los primeros meses. Sin embargo, durante las últimas semanas fueron ganando terreno los plazos tradicionales a raíz de la baja inflación registrada en el marco del aislamiento.

De acuerdo con los datos del BCRA, en junio los depósitos en plazos fijos tradicionales por parte de privados crecieron en $192.586 millones, un 12,6% respecto a mayo, totalizando un stock en torno a los $1,79 billones. Por el contrario, los depósitos en UVA mostraron un descenso mensual del 7,8%.

A pesar del rendimiento positivo, Buteler advirtió que realizar un depósito a plazo a 3 o 6 meses es una operación que conlleva un riesgo importante debido a la volatilidad cambiaria que puede llegar a sufrir, fundamentalmente en este contexto de incertidumbre y crisis económica.

La evolución del dólar es la principal variable para analizar la conveniencia de invertir en moneda doméstica. Si bien hay muchas restricciones para el acceso al mercado cambiario y el tipo de cambio oficial está controlado por la autoridad monetaria, un salto en la brecha entre este y los tipos de cambio alternativos alimenta las expectativas de devaluación. En junio, el dólar CCL retrocedió más de 8% pero en lo que va de julio ya creció un 13%, contra una suba de 1,6% en el minorista y de 1,2% en el mayorista.

Por lo tanto, el apetito por los instrumentos en pesos dependerá fundamentalmente de los resultados que tenga el Gobierno a la hora de controlar esta variable. A priori, un acuerdo exitoso en la reestructuración de la deuda externa ayudaría a calmar las expectativas de devaluación. Ello también contribuiría a controlar la inflación y facilitaría la permanencia de tasas de interés positivas.