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La tendencia a la baja acumula varios meses pero se aceleró luego de las elecciones primarias. Hay muchos motivos que explican esta situación, pero sobre todo se debe a la desconfianza de los ahorristas e inversores

En medio de la crisis que se desató entre los inversores tras el resultado de las PASO, las reservas del Banco Central sufrieron una drástica caída, que amenaza como mínimo con mantenerse o incluso acelerarse en las próximas semanas. El stock cerró el viernes en U$S 58.259 millones, pero con riesgo a que continúe una fuerte caída en los próximos meses.

El fenómeno, que es uno de los principales reflejos del nivel de desconfianza de los mercados en Argentina, es monitoreado a diario por el titular del BCRA, Guido Sandleris. Obedece no a una sino a múltiples causas. En algún punto se puede ver la caída de las reservas como la contracara de la necesidad que tiene el Gobierno de evitar otro pico en la cotización del dólar en la previa electoral y quizás luego de los comicios también.

Sólo en agosto, la caída de reservas ya supera los USD 9.500 millones, con un nivel que finalizó el viernes en USD 58.200 millones. El candidato presidencial Alberto Fernández sugirió la necesidad de "cuidar" las reservas, pero este deseo choca con un gran obstáculo. Sería complicado no utilizarlas si al mismo tiempo se pretende controlar un nuevo salto del tipo de cambio tras la devaluación que llevó al dólar de $ 46 a $ 55 en el mercado mayorista luego de las elecciones primarias del 11 de agosto. Mucho más teniendo en cuenta que la ansiedad irá en aumento a medida que se acerquen las elecciones.

 

Concretamente, ¿qué hay detrás de este acelerada pérdida del nivel de reservas? Los siete motivos principales son las siguientes:

Vencimientos de deuda: es el objetivo principal de los desembolsos del FMI, lo que originalmente llevó a la Argentina a pedir la ayuda financiera a Washington. Todos los vencimientos de capital e interés se pagan con el préstamo del Fondo, con el consiguiente impacto en las reservas. Está dentro de lo previsto en el acuerdo y se viene cumpliendo mes a mes con las distintas obligaciones. Sin embargo, el repago de deuda no logró recuperar la confianza de los inversores y los mercados siguen cerrados al financiamiento voluntario para Argentina.

Intervenciones cambiarias del Central: luego de las PASO, la entidad que preside Guido Sandleris comenzó a vender dólares en forma directa para abastecer con más oferta al mercado y frenar la escalada de la divisa. No lo había hecho hasta ahora, ya que venía suavizando los movimientos cambiarios con venta de futuros y suba de la tasa de interés. Estas ventas se reflejan de manera directa en el stock de reservas.

Venta de dólares del Tesoro: como parte de la negociación alcanzada con el organismo a principios de año, se llegó a un acuerdo para que el Tesoro venda diariamente USD 60 millones vía licitaciones, hasta fin de año. De esta manera, se procuraba abastecer al mercado de una oferta constante de dólares y así evitar oscilaciones bruscas en el tipo de cambio. Este objetivo se venía cumpliendo de manera razonable, hasta que el resultado de las PASO provocó un gran salto del tipo de cambio.

No renovación de Letes: está también vinculado con la necesidad de pagar la deuda. Pero en este caso, al tratarse de vencimientos de corto plazo la renovación de deuda en dólares se venía cumpliendo adecuadamente. Es posible que en la próxima licitación del martes sólo se consiga una renovación parcial de los U$S 900 millones en Letes que están manos del sector privado. Si es así, el Tesoro tendrá que pagar con dólares que están depositados en el BCRA. Hasta fin de año, el vencimiento de estos títulos en dólares de cortísimo plazo suma arriba de los USD 6.500 millones.

Devolución de un préstamo a bancos: sucedió en la última semana. La caída de bonos gatilló una cláusula que le permitió a un consorcio de seis entidades internacionales solicitar la devolución de un préstamo otorgado con el propósito de fortalecer las reservas. La cancelación del "repo" (préstamo contra garantía de bonos) provocó a mediados de la semana pasada una disminución de USD 2.600 millones del stock de reservas del Central.

Caída de depósitos en dólares: no son pocos los economistas que vienen discutiendo la conveniencia de contabilizar como reservas los encajes que los bancos efectúan en el Central de los plazos fijos en moneda extranjera que realizan individuos y empresas. Claramente se trata de divisas que pertenecen a los ahorristas y no pueden ser utilizadas por el BCRA. Desde el resultado de las PASO ya salieron de los bancos unos USD 2.000 millones, aproximadamente un 6% del total de depósitos en moneda dura. Los bancos tienen liquidez de sobra para enfrentar esa salida, pero de todas maneras se refleja en reducción de reservas.

Oscilación cambiaria: como parte de las reservas se encuentra en otras monedas, cualquier modificación de cotización tiene impacto en el stock. Esto se notó sobre todo en julio, cuando la devaluación del yuan ante la guerra comercial de China con Estados Unidos significó una caída cercana a los USD 300 millones. Se trató de un hecho puntual, pero que reflejó el efecto de un debilitamiento de monedas como el yuan o eventualmente el euro en las reservas.