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Pasamos buena parte del día en nuestros lugares de trabajo. Si esas horas las transitamos bajo fricción con jefes o compañeros,  aumenta la ansiedad y es probable que hagamos mal nuestras labores.  

 

Existe la creencia de que para conectarse con estados de plenitud hay que estar de vacaciones o hace un retiro. Pero no hace falta irse a meditar a una montaña sagrada, ya que con muy poco podemos hacer que las horas que pasamos en el trabajo sean mucho más placenteras.

 

Las empresas más grandes, que disponen de mayor espacio físico, comienzan a reservar un lugar en sus instalaciones preparado para la meditación. Dado que en realidad no se necesita nada en absoluto, es una tarea bastante sencilla.

 

La mayoría de los empleos son en empresas chicas que no tienen espacios disponibles como para reservar uno exclusivamente para esta práctica. Pero cuando el meditador comprende que la técnica no necesita nada más que unos minutos para armonizarse y seguir con su trabajo, no hay quien lo frene.

 

 

¿Pero qué es la meditación? Se trata de un entrenamiento de la mente que permite a la persona aquietar su mente y establecerse en el presente de forma plena. No es una práctica religiosa aunque muchas religiones la incorporen. Es el acto simple de entrenar a la mente en sostener una atención plena en un espacio de quietud interna.

 

Seguros de las mejoras en el estado de salud de los meditadores, algunos reconocidos sistemas de salud de nuestro país ya comenzaron a promover su práctica con descuentos directos en los establecimientos donde se enseñan distintas técnicas de meditación.

 

Los estudios sobre esta práctica prosperan en todas partes del mundo y explican distintos aspectos de los beneficios adquiridos. Algunos de ellos son:

 

• Cerebros más jóvenes producto de la formación de mayor densidad neuronal y mayor rugosidad, lo que resulta en mejor capacidad para procesar la información y el desarrollo de la creatividad.

 

•Como terapia anti estrés en el trabajo, regula las emociones y aumenta la serenidad y el bienestar.

 

• Mejora el clima laboral y las relaciones en general, ya que aumentan la compasión  y el estado emocional de empatía intensa relacionados con el amor y la bondad.

 

• Equilibra la autoestima, porque mejora la autopercepción, el sentido del yo profundo y desde ese lugar más pleno logra relacionarse con su medio ambiente muchísimo mejor.

 

• En tratamientos para el dolor,  es un “superanalgésico”.

 

 • Gracias a su poder de relajación, mejora la calidad y también la cantidad de horas de sueño, por lo cual es un buen complemento para tratar el insomnio.

 

• Mejora las condiciones cardiológicas y contribuye en la prevención de  infartos de corazón y cerebral, ya que actúa como regulador de la presión arterial al crear estados de bienestar y serenidad.

 

• Unos pocos minutos de práctica por día descansa y energiza el cerebro más que una siesta.

 

En conclusión, el aumento de la capacidad para lograr enfoque mental se traduce en las empresas como mayor productividad. Esto es el resultado combinado del bienestar personal sumado al mejor clima laboral, por eso hay menor ausentismo por enfermedades derivadas del estrés.

 

También promueve mejoras para los que ocupan puestos gerenciales, que naturalmente tienen mayor carga de responsabilidad y presiones.

 

En realidad hacen falta muy pocos minutos de práctica para hacer la diferencia:

 

• Se puede realizar con música relajante para desconectarse del entorno unos minutos y recobrar la calma en el mismo escritorio.

 

• Sacarse los zapatos ayudará a descargar la tensión acumulada.

 

• Tres respiraciones son suficientes para iniciar una práctica muy beneficiosa. Perciba el ritmo de la entrada y la salida del aire

 

• Existen muchas maneras de meditar, encuentre la que es efectiva para usted.

 

*Mónika Correia Nobre es instructora de meditación. DOCSALUD