0
0
0
s2sdefault

 

Empresarios millonarios, compañías con más capital en el mundo y emprendedores que recién comienzan están recibiendo asesoramiento de un mentor para lograr sus objetivos. ¿Es necesario contar con este tipo de acompañamiento? ¿Cómo conseguirlo? ¿Qué características debe tener el mentor ideal? En este artículo conoce sobre la existencia de este rol y cuánto puede beneficiarte.

 Fuente: DonWeb.com

Se dice que cuando somos niños estamos en la mejor etapa del emprendedurismo a conciencia. En plena etapa de crecimiento y aprendizaje, todo nos nutre de la información que marcará esa empresa que somos, la que nos ayuda en la negociación más difícil para algunos: la convivencia social.

 

El acompañamiento en esa etapa es fundamental para transitarla de manera saludable, para reponernos de las frustraciones y también para equilibrar las energías que nos proveen los logros.

 

Aquellos a quienes llamamos “adultos responsables” les darmos el mote de tutores de tremenda hazaña. Son, si hacemos el paralelismo, los primeros mentores. Pero que estén cerca o sean familiares no los hace mentores porque sí, por momentos nos desprenderemos de ellos, los volveremos a requerir o le daremos la mano a otros pares. Los mentores no están ligados a nosotros solo por la unión sanguínea, son quienes más nos conocen, quienes saben cuál es el objetivo que perseguimos y quienes mejor pueden aconsejarnos sobre el paso a dar.

 

En este ejemplo que traigo al artículo sólo para graficar algo que sucede a menudo en el emprendedurismo, notaremos que nunca estamos solos en el momento que nace una idea y la queremos convertir en un negocio. En el hacer, otras personas también accionarán y mientras esta ayuda se emparente más con los objetivos que buscamos y la personalidad de nuestro emprendimiento, pues aún mejor serán los resultados, incluso la experiencia del tránsito.

 

Hacia un concepto de mentoring

 

Hace un tiempo atrás y con un emprendimiento personal en mente sentí que antes de invertir dinero y tiempo en él debía reunirme y conocer a otras personas que habían comenzado con ideas similares a las mías, necesitaba saber cómo lo hicieron, si había una receta (aunque no ignoraban que podrían atesorarla casi inconcientemente) y descubrir qué diferenciaba el emprendimiento de ellos, del mío, aunque sea el mismo: producir cerámica utilizataria y decorativa, es decir, tazas, platos, ensaladeras, etc.

 

En ese tránsito conocí a una alfarera que pronto se convirtió en mi maestra. Aún cuando creía que tenía un producto listo para ponerlo en venta y que ya sabía lo suficiente como para ello, esa maestra me hizo ver que dentro del negocio tenía que seguir aprendiendo, lo que ella llamó: “Hacer en el hacer”. Su orientación fue fundamental para no perder tiempo en hacer estudios y análisis innecesarios. Ella sabía muy bien qué debía aprender para crecer en mi negocio, entonces pasó a ser tan valiosa como un amiga o como una hermana generando una simbiosis contínua y recíproca.

 

De eso se trata un mentor. Según la recopilación de conceptos que hicieron Friday & Green, “es el proceso de guía que se establece entre un mentor y un protégé (protegido), con el objeto de completar la aportación; se define igualmente el término mentor como sabio y confiable consejero o guía.

 

Este concepto no es actual, según Rey Carr en su libro “Alcanzando el futuro: el papel de la mentoría en el nuevo milenio”, el rol del mentor encuentra su conceptualización original en la antigua Grecia con la obra de Homero: La Odisea. En ella, se narra cómo Ulises le pide a su amigo mentor que velara por su hijo mientras él iba a luchar en la Guerra de Troya. En ese contexto Carr afirma: “para los griegos, un mentor era considerado un padre adoptivo, una persona responsable del desarrollo físico, social, intelectual y espiritual de los jóvenes”.

 

Un rol angelado y necesario

 

El mentor no es la figura protagónica en un emprendimiento, aparece figuradamente disfrazado de angel de la guardia, y sólo toma carácter protagónico ante el emprendedor que lo requiere. No es una persona que aparece mágicamente frente a nuestros ojos para traernos la verdad necesaria, sino que el encuentro con el mentor se da en la búsqueda.

 

¿Cómo encontrar al mentor indicado? Es un cuestionamiento que muchos emprendedores se hacen. Algunos lo buscan por internet, interpretando que los gurúes del emprendedurismo pueden ser mentores, sin embargo, la sinergia entre el mentor y su  protégé no siempre se da de forma natural y muchas veces el no dar con la persona adecuada puede ser el causal como para frustrarnos y abandonar el emprendimiento más prometedor o por el cual más hemos trabajado.

 

Es necesario tener en la mente que nuestra búsqueda como emprendedores está dentro del círculo de nuestras ideas, y que no debemos poner todas las energías en que ese angel de la guardia se personifique.

 

En este sentido, Enrique Bay, co-fundador de Yabit y mentor de una buena docena de emprendedores, dijo: “Un buen mentor es aquella persona con la que, como emprendedor, generas mucha confianza y te ayuda por un lado en la estrategia y desarrollo de tu negocio y además lo complementa con apoyo personal, casi psicológico, para ubicarte en el proceso de emprendimiento en el que te encuentres” y afirma que “Si alguien dice: debo saber a, b, c y d…hasta z, antes de emprender, nunca va a empezar porque nunca va a tener toda la información que necesita para hacerlo”.

 

¿Qué buscar en un mentor?

 

Hay mentores universitarios, los hay para empresarios, también familiares, todos ellos pueden ser útiles en el ámbito del emprendedurismo según el momento en el que estemos de un emprendimiento y qué estamos buscando que suceda.

 

No existe emprendedor que no requiera de un mentor si lo que está buscando es lograr sus objetivos. En este sentido, Barack Obama lo dijo en un discurso: “Pregúntale a cualquier persona exitosa en el mundo ¿cómo llegaste hasta donde estás? y lo más probable es que te responda que es gracias a haber tenido un mentor en el camino”.

 

Si estás en esa búsqueda, estos tips te pueden ayudar a entender cómo debe ser tu mentor ideal:

 

Debe tener experiencia en la temática de tu emprendimiento

Es quien te guiará durante parte de tu proceso, sino todo, por lo que la empatía entre ustedes y el proyecto es fundamental.

Su interés no sólo debe enfocarse en tu emprendimiento, sino también en tu persona y tu capacidad para lograrlo. Debe estar con vos en las buenas y en las malas.

La disponibilidad y predisposición son fundamentales. El mentor debe estar al lado tuyo cuando lo necesites y no deberías perseguirlo o esperar a que atienda tus pedidos.

Nunca confundas al mentor con un ser inspirador. Por supuesto es bueno que la energía que te transmite el mentor te inspire, pero él es un ser de carne y hueso con quien congeniar ideas, discutirlas y “hacer en el hacer”, en conjunto. No es un accionista, no es gurú inalcanzable, no es tu emprendimiento y mucho menos, es quien ejecutará tus ideas. Un mentor es un gran amigo y, posiblemente, no el único, pero sí es el que comprenderá cuándo lo necesitás y cómo ayudarte.