Una investigación reveló que el 21% de los directores ejecutivos padecen el trastorno antisocial. Cuáles son los principales indicios para detectarlos.

 

El jefe es una de las figuras sobre las que más se ha escrito, analizado y estudiado. Los estilos de conducción de un grupo pueden ser muy variados. El espectro de modos de liderazgo abarca desde aquellos más apegados a la modernidad, que apelan a la cercanía y al consenso con el empleado, y esos otros, más conservadores, que invocan al rigor y a la distancia. Pero, ¿qué pasaría si el jefe en cuestión fuera un psicópata? Esa posibilidad –que hasta entonces parecía remota- se demostró más frecuente de lo imaginado.

 

Es que un estudio desarrollado en conjunto por la Universidad de Bond, de Australia, y la Universidad de San Diego, de Estados Unidos, reveló que el 21% de los jefes de alto rango muestran indicios de psicopatía, cuando la estadística de la población general registra tan solo un 1% de ese trastorno antisocial.

 

Un avance del informe fue adelantado en el Congreso de la Sociedad Psicológica Australiana. La investigación constó de un relevamiento entre 1.000 directores ejecutivos de Estados Unidos y arrojó un dato inesperado: al parecer, la cárcel no es la máxima residencia de psicópatas, ya que en los despachos de altos ejecutivos existe un porcentaje similar desde que se comenzó a analizar con detenimiento la problemática, a partir de la crisis económica que azotó a EEUU en 2008.

 

Nathan Brooks, uno de los psicólogos que dirigió el estudio, advirtió que los seleccionadores a cargo de las áreas de Recursos Humanos de las empresas suelen centrarse en las habilidades técnicas y en los antecedentes laborales del aspirante, en vez de prestar atención en los rasgos salientes de su personalidad. "Las consecuencias son indudablemente negativas", opinó.

 

El psicólogo remarcó que los jefes psicópatas funcionan como una "influencia tóxica" para el resto de los empleados ya que se dedican a sembrar caos y enfrentar a las personas entre sí. "Es como una partida de ajedrez. Identifican a quién pueden cortarle las piernas y ocupar su posición. Sólo buscan ascender en la jerarquía y, si no pueden, pasan al siguiente negocio y vuelven a empezar", alertó Brooks.

 

En psicología, recientemente se acuñó el término "psicópata exitoso" para referirse a aquellas personas que demuestran dificultades severas en el trato interpersonal y afectivo, pero que esa limitación no los llevaría a cometer un crimen. Según la mirada de Brooks, los "psicópatas exitosos" que ocupan cargos jerárquicos suelen llevar adelante prácticas repudiables desde el punto de vista ético. "Para los psicópatas, el éxito empresarial es un juego en el que no importa violar la moral. Se trata de conseguir lo que quieren en la empresa y tener dominio sobre los otros", comentó.

 

Sin embargo, el concepto data de mucho tiempo atrás, ya que en un artículo de 1946 el psiquiatra estadounidense Hervey Chekley ya aludía a la posibilidad de que estas personas "encantadoras pero sin culpa" tuvieran gran éxito en el plano laboral por su capacidad de manipulación. Chekley describía al psicópata como "una criatura híbrida, capaz de ponerse un velo que aparenta normalidad para ocultar un núcleo emocional profundamente perturbado".

 

Los psicólogos a cargo del estudio enumeraron una serie de rasgos característicos que distinguen a los psicópatas exitosos:

-Falta de sinceridad, empatía o remordimiento.

-Niveles muy elevados de egocentrismo.

-Capacidad de ser encantadores cuando les conviene.

-Maquiavélicos, no les importa el cómo sino que se concrete su objetivo.

-Ávidos por el dinero y el poder.

-Calculadores, prácticos e inmorales.

 

 

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