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La fiebre de las criptodivisas no cesa a pesar del derrumbe del 50% desde los máximos. Sin embargo, surgen más señales que inquietan al mercado.

• INVERSORES LIQUIDAN POSICIONES POR TEMOR A NUEVAS REGULACIONES

Por JORGE G. HERRERA - ÁMBITO

 

Que las criptodivisas eran para cualquier inversor estaba claro desde su creación y más luego del furor vivido el año pasado. El bitcoin, el oro de las monedas virtuales, llegó a cotizar a u$s20.000 apenas unas semanas atrás. Diversas noticias y especulaciones la ven hoy cotizando apenas por debajo de los u$s10.500 (ayer cayó 22%). Así, en menos de veinticuatro horas la capitalización del mercado total de monedas virtuales ha caído cerca de u$s200.000 millones. O sea, casi un 35% del PBI de Argentina o casi 3,2 veces las reservas del BCRA.

 

 

 

Siempre se advirtió, en medio del boom vivido a lo largo del 2017 (cuando se pronosticaba que iba a cerrar el año en niveles récord de u$s5.000 y luego finalizó en u$s12.600 tras tocar a mediados de diciembre pasado los u$s20.000), que estos nuevos activos financieros virtuales no eran para el inversor común, o por lo menos del adversor al riesgo. Un día podía subir 30% y otro caer 50% y así sucesivamente, pero siempre con tendencia alcista y con señales del advenimiento de la clásica burbuja financiera. Por ello este mercado no es para cualquiera y menos para cardíacos.

 

El fin de semana pasado el bitcoin había logrado recuperar niveles superiores a los u$s14.000, y ahora está de nuevo bajo presión en apenas u$s10.460. Cabe recordar que esta última caída deja al bitcoin más de un 50% por debajo de los máximos históricos. El resto de las criptodivisas no escaparon al derrumbe y acusan caídas similares, incluso, aún mayores de más del 50%. Fueron las noticias sobre la prohibición total del comercio con "criptos" en Corea del Sur las que detonaron una nueva y profunda corrección en estas monedas, que perdieron más de u$s100.000 millones de valor de mercado. Por ejemplo, el ethereum se desplomó por debajo de los u$s1.000, ayer cotizaba en u$s904. Mientras que el ripple se derrumbó más de 30% a niveles de u$s1,25, así la nueva moneda furor vio perder más de u$s100.000 millones de capitalización en unas pocas jornadas.

 

Según datos de Coinmarketcap el valor acumulado de los 1.450 tokens del mercado cayó a u$s541.000 millones cuando el lunes superaba los u$s700.000 millones. Se trata de niveles similares a los que se encontraba después de la corrección de Navidad.

 

Sin duda las noticias provenientes desde Seúl volvieron a encender las alarmas entre los inversores al conocerse la ley que prepara el país liderado por Moon Jae-in para prohibir el comercio con criptodivisas. Al respecto el ministro de Finanzas surcoreano, Kim Dong-yeon, señaló en declaraciones radiales que el gobierno presentará una serie de medidas para reprimir la locura de la inversión en criptomonedas que calificó como de "irracional". Claro que horas después el gobierno envió señales que la normativa está lejos de ser aprobada, a la par que elevó la presión sobre las cuentas anónimas y dio plazo a sus propietarios hasta fines de mes para identificarlas. Todos estos vaivenes y novedades no hacen más que inyectar pesimismo.

 

Pero Seúl no está sola. El Banco Central de Indonesia rechazó la legitimidad de los pagos con criptomonedas y que puedan usarse como monedas de curso legal en el país. Al respecto, se especula con que el Banco Popular de China sigue buscando el camino para acabar con las criptomonedas. Según informó la agencia Reuters los oficiales del organismo supervisor señalaron que las autoridades deberían prohibir el comercio centralizado de monedas virtuales, así como de las personas y las empresas que brindan servicios relacionados. En un comunicado interno que detalla los debates en una reunión de reguladores de internet y otros responsables políticos la semana pasada, el vicegobernador del Banco Popular de China, Pan Gongsheng, dijo que el gobierno continuará ejerciendo presión sobre el comercio de divisas virtual y evitará la acumulación de riesgos en ese mercado.

 

Sin embargo, la noticia más relevante la protagonizó el Bundesbank a partir de que el director del banco central germano cree que el bitcoin debería regularse a través de un conjunto internacional de reglas en lugar de a escala nacional. Al respecto Joachim Wuermeling declaró que las criptomonedas sin fronteras son difíciles de controlar dentro de una región o país específico. Fue durante un evento en Fráncfort cuando Wuermeling dijo que las divisas virtuales deberían ser supervisadas a escala global, con los reguladores armonizando sus reglamentaciones.

 

 

También Lituania hizo público un entorno de pruebas reglamentarias para nuevas empresas que trabajen con blockchain al anunciar la semana pasada la iniciativa "LBChain" que permitirá que el Banco de Lituania establezca una plataforma dedicada a la tecnología, a través de la cual las empresas pueden desarrollar servicios (aunque estos estarían sujetos a cierto control por parte de los funcionarios del banco central). Según los expertos, se trata de un giro notable en la posición del regulador ya que permite a las instituciones capacitar a las empresas para probar productos financieros en un entorno limitado y bajo los controles de los reguladores. De popularizarse la postura de Wuermeling requiere si o si de una mayor cooperación. Vale señalar que el G-20 como un primer paso a esta supraregulación prepara un grupo de trabajo al que se unirá el equipo específico creado por el Tesoro de EE.UU.