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La medida busca luchar contra las condiciones espantosas en las que suelen criarse las mascotas destinadas a la venta.

El gobierno británico quiere prohibir la venta de perros y gatos al margen de los criadores y los refugios de animales para luchar contra las "condiciones espantosas" en las que a veces se cría a las mascotas destinadas a la venta. El caso fue inspirado por una perrita maltratada forzada a dar a luz a repetición, que fue rescatada en 2013.

Según el ministro de Medio Ambiente, Michael Gove, que lanzó el miércoles una consulta al respecto, esta medida busca garantizar un mayor bienestar de los animales en sus primeros días de vida.

La medida pretende atajar las prácticas cuestionables de algunas granjas de perros y gatos, indicó el gobierno.

Entre las prácticas, se incluyen "la separación precoz de los cachorros de su madre” y  “su introducción en entornos nuevos y desconocidos". Según el Ministerio de Medio Ambiente, estas conductas pueden contribuir “a graves problemas de salud y de socialización" del animal.

 

La consulta se produce tras una intensa campaña de sensibilización en torno al caso de Lucy, una perra maltratada, forzada a dar a luz varias veces al año en una granja, cuya historia conmovió a los británicos.

Tras este caso, se lanzó una petición dirigida al Parlamento británico para que se controle más estrictamente la venta de animales de compañía, que recabó casi 150.000 firmas.