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El fallo se dio en Italia y podría ser un espejo a nivel mundial.

El organismo regulador italiano de la competencia anunció este miércoles una multa de diez millones de euros a Apple y de cinco millones de euros a Samsung por limitar deliberadamente la vida útil de sus teléfonos, una práctica conocida como obsolescencia programada.

Las actualizaciones de los sistemas operativos en los viejos modelos de Apple y Samsung provocaron graves disfunciones y redujeron de manera significativa sus prestaciones, acelerando así su sustitución.

 En concreto, Samsung alentó a los propietarios de su modelo Note 4 a instalar una nueva versión de Android (el sistema operativo de Google) que estaba pensada para un modelo más reciente, el Note 7, con la consecuencia de ralentizarlos. Apple alentó por su parte a los propietarios de modelos Iphone 6 a instalar un sistema operativo pensado para el Iphone 7, provocando problemas similares.