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Ante las flojas ventas, cadenas de electrodomésticos apuestan a los descuentos.

Las cadenas de electrodomésticos se unen en la angustia. Con una caída en las ventas que fue de 12% en 2018 (37% en el último trimestre de ese año interanual), que arrancó negativo en enero y cuya proyección seguiría esa tendencia para al menos finales de este mes, buscan atraer a los consumidores a sus locales para despabilar las ventas.

Esto ocurre en un momento en que los precios de varias categorías aún se encuentran retrasados respecto del dólar. Pero la recesión es tan profunda que son pocos los que pueden aprovechar los beneficios de esa desactualización obligada.

La retracción de 2018 se hizo sentir, principalmente, en tecnología informática, que se redujo un 18%, seguido por pequeños electrodomésticos, cuyas ventas se contrajeron 16%, y en tercer lugar compartieron caída la telefonía y la línea blanca, con el 12%, según datos de la consultora Gfk.

Pese a esta caída la previsión de los analistas es que los precios de los distintos productos aumenten puesto que la mayoría no absorbió la fuerte devaluación que soportó el peso argentino el año pasado.

Claro que si no hay demanda resulta difícil que haya un aumento de precios, por más que haya retraso en su actualización.

Desde la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) pusieron el foco en las tres grandes categorías que se ensamblan en Tierra del Fuego, celulares, equipos de aire acondicionado y televisores, y reconocieron que hay un desfase en los precios de los productos que se ofrecen al público. Aunque también alertaron que no todo es lineal.

Desde la organización de la movida comercial se limitaron a señalar que, entre este lunes y el miércoles 13, habrían descuentos de hasta 50% en productos seleccionados tanto en tiendas físicas como en virtuales, y financiación de hasta 24 cuotas. Claro que sobre este punto habrá que prestar mucha atención al interés.

 

El punto es que la economía de los argentinos, cuando tiene que atravesar un proceso de competitividad en el mismo sentido, decide ajustar por los bienes de consumo. Es lo que explica semejante caída.

Pero aún cuando estas variables buscan su acomodamiento de precios, si no hay demanda ni financiación es difícil trasladar a precios esos desfasajes en que se encuentra el mercado de electrónica en el país.

Y más difícil es cuando hay categorías abundantes en stock, como la de televisores.

Al ingresar en las páginas de cada una de las empresas que forman parte del ElectroFest varias de ellas ofrecen como primeras ofertas las vinculadas con los televisores. La otra categoría que aparece prioritaria es la de equipos de aire acondicionado.

Que se brinden descuentos de TV responde a un dato: hay 500.000 televisores en stock tanto entre los fabricantes como entre los comerciantes. Y esto ocurrió por efecto del segundo semestre de 2018 cuando, tras Rusia 2018, el impacto de la devaluación hizo trizas la intención de quienes no alcanzaron a renovar su aparato antes de ese acontecimiento.

Porque si la venta de televisores cayó sólo 2% en 2018 fue porque el primer semestre, de la mano de Mundial, traccionó lo previsto para ese entonces, pero el parate fue abrupto a partir de julio.

De modo que, para aquellos que están en condiciones de comprar algún electrodoméstico, este parecería ser un buen momento, más allá del Electro Fest puntual que se extiende durante estos tres días.

 

Los consumidores serán los que tengan la última palabra. De su bolsillo depende aceptar ofertas, o dejarlas pasar.