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Una chica de clase media acomodada deja su casa en Barrio Norte cuando su padre le compra un pasaje a Italia con la intención de que Europa sea sólo un destino turístico. Allí llegó con 23 años y una disconformidad que ya no hacía de Buenos Aires su lugar en el mundo.

Por Guadalupe Rivero    - ÁMBITO

 

Así comienza la historia de Soledad Rosas, quien en Turín halló en el anarquismo su modo de vida, tras toparse de casualidad con los squatters (ocupas) y enamorarse de uno de ellos, Edoardo Massari. En su aventura, fue acusada de "ecoterrorista" (delito que nunca le comprobaron) y detenida junto a su pareja y otro miembro del movimiento. Poco después, su pareja se suicidó en la cárcel y Soledad siguió el mismo destino ahorcándose en la granja donde cumplía prisión domiciliaria.

 

 

A sus 36 años, Agustina Macri estrena esta semana su ópera prima, "Soledad", basada en una historia real, a partir del libro "Amor y anarquía. La vida urgente de Soledad Rosas", del periodista y escritor Martín Caparrós, acerca de la vida de la joven argentina que, tras abrazar el anarquismo, puso fin a su vida en 1998. El debut de la hija presidencial tiene como protagonista a Vera Spinetta, otro apellido fuerte dentro de la historia local. En diálogo con ámbito.com, detallaron el proceso en el que trasladaron esta trágica historia a la pantalla grande.

 

Periodista: Agustina, ¿por qué elegiste a Soledad Rosas para tu ópera prima?

Agustina Macri: Me gustó mucho todo lo que leí de ella. Me gustó el libro, la persona, su búsqueda, su viaje y su lucha.

Agustina Macri sueña con seguir su carrera en Europa o Estados Unidos

 

P.: ¿Fue difícil componer el personaje al tratarse de una historia real?

 

Vera Spinetta: Sí, era un desafío enorme. Sobre todo por el respeto y la admiración que le tengo. Yo ya conocía la historia de Sole, entonces para mí era muy importante poder conectar de verdad con ella y con todo lo que le pasó. Al ser una historia verídica y existiendo la familia quería hacer lo más humanamente posible la interpretación.

 

P.: ¿Se identifican en algo con ella?

 

V.S.: Al haber atravesado todo lo que atravesamos con la historia y haber sentido a Sole tan atravesándome, no te podría decir qué cosa de quién.

 

A.M.: Con su garra femenina, su fuerza, su femineidad, su búsqueda, sus inquietudes. Me parece que era una chica muy inquieta, muy buscadora.

 

P.: ¿Qué creen que se fue a buscar a Italia que no encontró en Buenos Aires?

 

V.S.: Su identidad, sobre todo. Y poder ser ella, donde quiera que sea. Sentirse libre y tener voz propia.

 

A.M.: Esa frase que puso en su carta: "Crucé todo el océano para llegar a este lugar y acá sentirme como en mi casa". La película intenta transmitir eso, que ella a partir de determinado momento siente que su casa es esa.

La cineasta trabajó tres años en su ópera prima

 

P.: ¿Creen que Soledad Rosas murió por una causa o murió por amor?

 

A.M.: Creo que las dos cosas se abrazan. Ella abrazó la causa, abrazó el amor y con el amor abrazó la causa y desde la causa abrazó el amor. Se armó como un todo para ella.

 

P.: A dos décadas de su muerte, ¿cómo la imaginan si viviese la Argentina de hoy?

 

V.S.: ¿Estaría acá? Se hubiese quedado allá.

 

P.: ¿Tuvieron contacto con la familia durante el rodaje?

 

A.M.: Yo, el año pasado. Tuve un encuentro con la madre. Fue fuerte, vi mucho dolor en sus ojos. Después nos volvimos a encontrar al poco tiempo, ya en la casa de ellos. Ante todo es mi mayor deseo que no solamente la película sea una película hecha con respeto para la familia de ella sino que hoy por hoy todos respetemos ese dolor, que la prensa misma respete a la familia, lo que ellos quieran y cómo ellos quieran vivir esta historia y esta película. Cada uno tiene sus tiempos, cada uno tiene sus formas, yo no soy nadie para decir cómo cada uno tiene que gestionar su dolor. Ante todo, mi homenaje a través de la película y mi mayor y profundo respeto por ellos y sobre todo por Soledad.

 

P.: ¿La familia estuvo de acuerdo con que se haga la película?

 

A.M.: Siento que no hay un estar o no estar de acuerdo, hay una convivencia. Es como, 'tenemos que convivir con esto que nos está sucediendo a todos: con lo que estás haciendo, con lo que yo estoy viviendo y lo que yo estoy sintiendo'. Hay una aceptación de la situación: una cosa es lo que a ellos les pasó en ese momento, cómo ellos llegan a Martín Caparrós, cómo ellos eligen hablar con Martín, cómo eligen transmitir la experiencia. En el proceso que ellos estén haciendo hoy lo único que yo puedo hacer es mandarles respeto y amor desde mi lugar.

 

P.: ¿Creés que la crítica te va a juzgar como cineasta o como la hija del presidente?

 

V.S.: Creo que no va a pasar eso.

 

A.M.: No, no creo.

 

V.S.: La película habla de algo tan fuerte, tan genuino, tan de las emociones humanas, que el que vea la película va a conectar con eso. Así como nosotras nos olvidamos de quiénes son nuestros padres y nos vinculamos como personas, porque esas personas trascienden, de dónde uno viene y quién uno es. La historia de Soledad es muy grande como para que nosotras seamos el centro de atención.

Vera Spinetta se luce en su primer protagónico de cine

 

P.: ¿Qué creés que diría tu papá, Luis Alberto Spinetta, si te viera en éste, tu primer protagónico en cine?

 

V.S.: Creo que le gustaría, que se emocionaría, así como mi familia. Ver el laburo de alguien que ama lo que hace siempre te llega de alguna manera.

 

P.: Agustina, tu padre, el presidente, ¿vio la película?

 

A.M.: Sí, la vio y le gustó. Se emocionó mucho. También mi vieja y mis hermanos. Es muy emocionante para ellos ver algo en lo que laburé tanto, tres años. Desde hace muchos años trato de hacer mi camino, de meterme en el cine. Estaban muy emocionados de ver todo en la calle, de que finalmente se haga realidad algo con lo que yo estaba muy monotemática, era 'mi película y yo'. Están todos súper felices, me acompañan un montón, me apoyan y me dan mucho amor.

 

P.: ¿Qué proyectos próximos tienen?

 

A.M.: Hay proyectos, ojalá juntas.

 

V.S.: Tenemos que coordinar agendas (risas).

 

P.: ¿Con quién desearían trabajar en futuros proyectos?

 

A.M.: A mí me gustaría hacer experiencia filmando afuera, me encantaría dirigir una serie en España, en Italia o en Estados Unidos. Estoy escribiendo. Me gustaría, sobre todo, sumar horas de rodaje, volver al ruedo y seguir sumando experiencia para después llegar más fuerte a volver a filmar a otra historia que elija. Fantaseo con estados Unidos, con el inglés.

 

V.S.: Hay un montón de gente que me gusta, pero que se vaya dando, ya veremos.

 

P.: ¿Creen que se está terminando por parte de los espectadores el prejuicio de 'a mí el cine argentino no me gusta'?

 

A.M.: Para mí ya se rompió. Lo bueno de los argentinos es la capacidad que tenemos de reinventarnos todo el tiempo, la creatividad que nos explota por todos lados, sea la circunstancia que sea. Celebro totalmente este momento: cine argentino fuerte, historias reales, desde "El Ángel", de Luis Ortega; "Acusada", con Lali; ahora el "Potro" Rodrigo... no construyamos eso porque sólo nos hace daño a nosotros. Yo, que tuve la oportunidad de estar en otro país este tiempo, la verdad que el cine argentino es muy valorado, el nivel que tenemos en todo sentido: los guionistas, los directores, la pluralidad. Es como un lujo todo lo que nos pasa.