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Por Damián Di Pace

Las pymes argentinas están en ayunas hace años y con ni más ni menos que $779.000 millones de deuda sin contar intereses ni punitorios. En nuestro país las pymes no se caen, las "tiran al vacío".

Hay un refrán japonés que dice “caete siete y levántate ocho”. Las Pymes en Argentina las tiraron “setenta y se levantaron setenta y uno”. En nuestro país las pymes no se caen, las “tiran al vacío” las malas políticas públicas, la falta absoluta de comprensión de las dificultades que tiene cada tipo de empresa (emprendedor, micro, pequeña y mediana) y como en nuestra tierra todo “inflaciona” lo mismo pasa con las caídas que multiplican por diez la distancia, el impacto y el dolor hacia este sector del empresariado.

En agosto pasado la AFIP suspendió el embargo a pymes por 90 días. Llegamos a noviembre y cumplido el plazo lo extendieron hasta el 30 del mes pasado y ahora hasta 31 de diciembre de 2019 sola para aquellas empresas inscriptas en el registro “MiPymes". En muchos casos la AFIP fundió a las pymes y les dio el toque de queda. Imposibilitadas de operar con sus malos números resultado de la actividad económica, imposible de financiar su capital de trabajo con tasas de interés del 80%, sin resto para pagar altos impuestos al menos un 10 % del total se financio a esa tasa para pagarlos y encima el propio organismo recaudador les embarga las cuentas.

¿Son malas las pymes que tienen deuda con AFIP? Las que se dedican a la industria son casi el 10 % del volumen del sector y se las agasajo con 17 meses consecutivos de caída de la producción industrial pyme que de acuerdo a la CAME cayó 2,8 % en Octubre con una baja en el acumulado de este año del 7 %.

Para el caso del comercio si le suma servicios representan el 70% de la actividad económica de las pymes que llevan 21 meses consecutivos de caída. En Noviembre las ventas minoristas cayeron 7,1% y 12,3% en el acumulado del año. Será este el cuarto año de caída de las ventas minoristas que tuvieron – 7% en 2016, - 1% en 2017 y - 6,9% en 2018 de acuerdo a la CAME. En los últimos 8 años las ventas minoristas solo crecieron 2,2% en 2015.

Benjamin Franklin uno de los padres fundadores de Estados Unidos llego a decir: “Es mejor acostarse sin cenar que levantarse con deudas”. Las pymes argentinas están en ayunas hace años y con ni más ni menos que $779.000 millones de deuda sin contar intereses ni punitorios. De acuerdo a Elypsis la deuda de las pymes equivale al 30,3% del Valor Bruto de Producción en todo 2019 del comercio (mayorista y minorista).

Las pymes en Argentina no son “generadoras de futura riqueza” son tomadoras de “dolores de cabeza”. Si los detallamos de acuerdo al BCRA a fines de octubre este sector del empresariado debía $399.528 millones ($226.969 millones son en pesos y $172.559 millones en dólares). El segundo acreedor de las pymes se llama el “Sr. AFIP” a quien le debe $153.051 millones y unos $ 62.759 millones si le sumamos las deudas impositivas con el “Sr. Recaudador impositivo municipal y provincial”. De las deudas que tiene con el “Sr. AFIP” $117.411 millones se encuentran dentro de planes de pagos con tasas de interés difíciles de afrontar. Las deudas no bancarias (SR FAMILIA, AMIGOS) representan el 14,4 % del total por un monto de $112 mil millones. Pero ojo que parte de estas deudas son con el SR USURA. Muchas Pymes no acreditan para tener préstamos bancarios y acceden a prestamistas que otorgan créditos a tasas imposibles de pagar. Es decir, terminan teniendo que liquidar su capital y su empresa para poder salir de semejante enredo financiero.

En definitiva, SR LECTOR quien es el acreedor de esta nota. ¿A usted que le parece? ¿Son las pymes quienes están en deuda o nuestro país tiene una verdadera deuda con las pymes? El 50% de este sector del empresariado sobrevive con un sistema financiero que solo posterga lentamente su cierre con un nivel de tasa de interés de entre las cinco más alto del mundo para financiar su capital de trabajo. Dicen que las pymes se financian con AFIP al no pagar sus impuestos en los tiempos que corresponden. Y el Estado se financia vía AFIP con pymes fundidas, a punto de fundirse o sin querer emprender más en nuestro país por parte de futuras generaciones de empresarios para no atravesar por el derrotero que le estamos contando en esta nota.

La profesora de negocios Lisa Amos de la Universidad de Tulane ubicada en Nueva Orleans dice que “los emprendedores promedian 3.8 fracasos antes de alcanzar el éxito. Lo que diferencia a los que tienen éxito es su extraordinaria persistencia”. La curva de aprendizaje de los emprendedores en Argentina no conocen el manual del emprendedor norteamericano que es caso de estudio mundial. Los emprendedores argentinos no compiten contra el mercado para lograr que el bien o servicio ofrecido logre ser exitoso a través de seducir a la potencial clientela.

En nuestro país el emprendedor compite con el sistema tributario y financiero que lo deja fuera de juego cuando comenzaba a jugar. El primero le pone un cepo al crecimiento cobrándole aquello que no puede pagar y cuando su idea es exitosa como el SR AFIP se le lleva mucho de sus primeras ganancias no puede reinvertir sus escasas utilidades en adquirir bienes de capital, tecnología de sistemas o capital humano por lo cual tiene que si o si caer en el segundo: el sistema financiero. Este último le impone tasas de interés inviables de pagar de acuerdo a su economía de escala y nivel necesario de crecimiento en su primera etapa del ciclo de vida. Llega el peor momento del estadio empresario pyme entonces. Su idea maravillosa, genuina y exitosa no logra competir en el mercado con mejor productividad y eficiencia. No obtiene la escala suficiente y le debe al sistema tributario y al sistema financiero que lo llevan a la muerte antes de poder nacer.

De acuerdo al BCRA el aumento del ratio de irregularidad se debió mayormente al comportamiento registrado en el segmento de financiamiento a empresas, en particular en el sector de la construcción y en el comercial, si bien son segmentos con una participación relativamente chica en el saldo total.

Por su parte, el incremento de la morosidad de los préstamos a las familias fue más moderado y con una leve reducción en los últimos tres meses. Sin embargo al 31 de octubre el stock de deuda familiar con el sistema financiero era de $1.190.519 millones. En su informe de Estabilidad Financiera, indica que las familias necesitaron en septiembre 3,2 sueldos para pagar ese stock. En un contexto donde el ingreso familiar cayó 11,6 % a un ratio similar al 2018 la situación de esas mismas familias es más preocupante para poder afrontar sus deudas.

El escritor William George Ward, uno de los más citados para la inspiración decía “El pesimista se queja del viento. El optimista espera que cambie. El realista ajusta las velas”. La máxima mía para las pymes en el actual contexto es que “estoy muy optimista frente a tanto pesimismo y estoy muy pesimista frente a tanto optimismo”. Las pymes ajusten las velas que para expectativas no hay mejor que observarse con un baño de realidad presente.