Desde que el titular de la histórica fábrica de quesos "Chateaubriand" de Carmen, Aldo Muscolini, les comunicó a sus empleados que no quería seguir produciendo e iba a cerrar el predio, pasaron cuatro meses. Desde entonces, 17 familias perdieron su principal fuente de ingreso y hoy un pequeño grupo de empleados continúan con la toma pacífica del lugar con la esperanza de que se reactive.

Si bien en las últimas horas surgió la posibilidad de que un nuevo empresario se haga cargo del establecimiento y vuelva a ponerlo en marcha, aun no hay nada formal. Además, según el testimonio de los propios ex empleados, "Chateaubriand" está concursada legalmente, pero la decisión todavía no fue decretada.

 

Del total de empleados directos, 11 eran oriundos de Carmen, 6 de la vecina localidad de Murphy y 1 de Santa Isabel. Algunos pocos, optaron por custodiar el predio de 25 hectáreas durante las 24 horas para evitar que se lleven los equipos y vacíen la fábrica, mientras que el resto se vio obligado a abandonar la lucha y comenzar con nuevos empleos.

También instaron a que autoridades regionales y provinciales se sumen al reclamo para salvar la empresa, asegurando que desde hace meses ya nadie los visita.

 

Al respecto, el delegado de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA) y ex empleado, Nicolás Polidorio, reconoció que "todavía seguimos firmes, si bien se bajaron compañeros por casos de fuerza mayor, mantenemos la lucha esperando una pronta respuesta".  También, destacó que siguen con las expectativas de reapertura ante las versiones de la llegada de un posible comprador.

"Todavía no tenemos nada en claro porque no vinieron a hablarnos. Hubo muchas negociaciones desde el 17 de enero que fue la audiencia en el Ministerio de Trabajo, donde se consiguió cobrar el sueldo de diciembre y aguinaldo. Luego se pasó a la conciliación obligatoria, hubo un par de audiencias de por medio donde el dueño Aldo Muscolini, no se hizo presente en ninguna", describió.

 

 

 

En este sentido, aclaró que si siguen de manera pacífica cuidando la fábrica, es porque esperan tener una pronta respuesta para la reapertura: "Estamos evitando el vaciamiento que puede haber en la empresa. Mantenemos limpio el predio y cuidamos los equipos de frio principalmente. Es mucha la plata que se pierde si se rompe la maquinaria y no queremos que eso pase", dijo.

 

Por otra parte, fue contundente al afirmar que el cierre era evitable, recordando que en su mejor momento llegaron a trabajar con 30 mil litros de leche diarios. "Con el paso del tiempo se produjo un vaciamiento. Más con los productores, con la forma de pago que el dueño tenía con ellos que era muy prolongada. El mismo tambero que hoy vive en situaciones muy apretadas, fue buscando mejores negocios para él. Desde el punto de visto nuestra era una fábrica muy rentable si se proponían hacerlo", agregó. 

Asimismo, remarcó: "Nosotros vamos a seguir hasta que podamos. La situación es dramática desde lo económico. Si bien tuvimos un par de subsidios conseguidos por el diputado Oscar Pieroni y el apoyo de ATILRA, hace falta más apoyo. Que solidaricen con nosotros. Los primeros meses fue todo color de rosa, venían por la foto. Pero la ayuda fue muy poca".

Hasta el final

 

Por su parte, Luis Polidorio, también ex empleado que realiza guardias de 24 horas para proteger el que fuese su lugar de trabajo durante 11 años, aclaró que desde diciembre del 2016, se empezaron a barajar posibles nombres de compradores, pero que además la intención era reducir el número de empleados. "Lo primero que nos dijo fue que quería quedarse con 10 personas. Que iba a pagar sueldos y aguinaldos peor que no tenía ganas de continuar con la fábrica porque estaba cansado y le daba pérdidas. Desde ahí empezamos con la lucha", contó.

 

Al igual que sus compañeros, mantiene las expectativas y la fe de que nuevos empresarios se hagan cargo de "Chateaubriand", para que se reactive y se ponga en marcha como en las épocas en que se trabajaba a buen ritmo.

 

 

 

"Tengo fe de que vuelva a funcionar. Vamos a seguir estando hasta el final. Hay quienes se fueron por obligaciones de la familia y porque no tenían para comer. Pero nosotros continuaremos estando, peleándola".

 

Y remató: "Tenemos muchas esperanzas. Falta la materia prima que es la leche y estamos listos para arrancar. Lo demás está todo".

 

16 años de producción

La fábrica de quesos de Carmen, se encuentra a 35 kilómetros de Venado Tuerto. Empezó en 1997 fabricando leche fluida y en 2001 se volcó a la producción de quesos duros, semiduros, blandos y ricota. Además, vendía crema y suero.

En las mejores épocas se procesaban entre 25 y 30 mil litros de leche, que equivalen a mil hormas de queso diario. Para graficar, se podría afirmar que los salarios de los trabajadores se pagaban sólo con la venta de crema.

Desde hace unos años, el dueño Aldo Muscolini empezó a pagar salarios en cuotas y a amasar una deuda que se calcula en dos millones de pesospor falta de pago de leyes sociales con AFIP (que no obstante les descontaba del sueldo) y alrededor de cinco millones de pesos con la obra social del sindicato ATILRA. Se suma, según denunciaron los empleados, la falta de los aportes jubilatorios correspondientes desde septiembre del 2014.

Aunque lo intentó, por falta de documentación pertinente y confiable, el Ministerio de Trabajo le negó a Muscolini los procedimientos preventivos de crisis.

 

 

Fuente: Pablo Rodriguez (Transmedia Venado Tuerto)