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El primer año de vida es vital en el desarrollo de cualquier ser humano, y el afecto debe estar asegurado. En ese sentido, resulta importante estimular el vínculo temprano entre madre e hijo, ya que con este apego “se desarrollan todas las habilidades del bebé y se van fortaleciendo distintas áreas como la motriz, emocional, intelectual, psicomotora y lingüística”, afirmó Alejandra Guillin, docente de nivel inicial y coordinadora responsable de los talleres de estimulación en Fundación Nordelta.

 

La experta agregó que “este período es la base de futuras relaciones, del desempeño en el colegio, el rendimiento, los vínculos y las relaciones con el otro”. Y enfatizó en que “los bebés que no son mirados ni mimados, son bebés que emocionalmente corren con desventaja”.

 

Los talleres “Rincón de Juego y Estimulación” y “Creciendo de 2 a 3 años”, de los que Guillin es responsable, buscan acompañar a las mujeres en las distintas etapas que conforman los llamados 1.000 días, desde la concepción hasta los tres años de vida de un niño o niña.  El objetivo es que los adultos que asisten a los cursos sean los estimuladores de ese bebé, y que con las herramientas adquiridas pueda hacerlo solos.

 

De hecho, entre los consejos para implementar en la casa con un bebé están jugar, cantarle, hablarle, leerle y cuidar el tono de voz, hacerle masajes, mirarlo y mientras se interactúa con el niño, dejar de lado el celular y la televisión.  También recomiendan verbalizar acciones o sentimientos, como por ejemplo “te quiero, te voy a cambiar, ahora vamos a dormir” y tener una rutina para los juegos y los ejercicios de motricidad, así como también para comida, baño y sueño.

 

Laura Fernández, Coordinadora de Programas Sociales y del Área de Desarrollo Comunitario de la Fundación, detalló que en los talleres “se les enseña a las mamás para qué sirve la estimulación, y cómo se relaciona, por ejemplo, cantarles una canción con el desarrollo de la atención en el bebé, que más adelante va a estar vinculado con la etapa de escolaridad”.

 

Por su parte Andrea Penecino, coordinadora del Área de Salud, sostuvo que “muchas mamás llegan a la Fundación con mucha vergüenza y no se animan a hablarle al bebé porque creen que no las entienden o no las escuchan, por eso el proceso es acompañarlas ya desde el día en que tienen el test positivo y trabajar el tema del vínculo”.