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En esta etapa del año de donde los fríos se hacen sentir las afecciones de las vías aéreas y el árbol bronquial.

Esto se debe a las bajas temperaturas y al aire seco; que producen que el sistema de defensas en nuestra nariz se enfríe y al hacerlo, no pueda controlar el ingreso de gérmenes, ni calentar el aire para que llegue a los pulmones a una temperatura apropiada. Por otro lado, también se debe a la mayor permanencia de las personas en lugares cerrados. Nadie queda exento de resfríos, tos, dolor de garganta, fiebre, secreciones nasales, gripes, etc. Este tipo de patologías afectan a todos sin discriminar edad, sexo y condición física. Las más comunes son:

Gripe: causada por el virus Influenza. Los síntomas incluyen comienzo súbito de fiebre alta, pérdida de apetito, tos (generalmente seca), dolores musculares, de articulaciones, garganta y dolores de cabeza. Además, se presenta malestar general y abundante secreción nasal. La mayoría de los pacientes se recuperan al cabo de una o dos semanas sin necesidad de recibir tratamiento médico. Sin embargo, los niños pequeños, ancianos y personas con otras afecciones graves de base pueden complicarse severamente por una gripe.

Neumonía: es una clase de infección respiratoria que se da con mayor frecuencia en niños pequeños y en adultos mayores. Es causada por virus, bacterias u hongos que compromete los pulmones, produce un aumento de secreciones que afectan el intercambio de oxígeno y hacen difícil respiración. Los síntomas más comunes son fiebre, tos, escalofríos, respiración agitada, sibilancias y pérdida de apetito. Requiere ser tratada con antibióticos inmediatamente, y su resolución puede durar 1 o 2 semanas.

Bronquiolitis: es otra de las infecciones características del invierno. Se caracteriza por una congestión y acumulación de moco en las vías aéreas más pequeñas en los pulmones. Afecta generalmente a los niños menores de dos años (la edad pico se encuentra entre los tres y seis meses). La causa más frecuente de la bronquiolitis es el virus sincicial respiratorio. Más de la mitad de los bebés están expuestos a este virus en su primer año de vida.

Resfrío: es probablemente una de las enfermedades más comunes durante la estación invernal. Es una enfermedad infecciosa viral leve del sistema respiratorio superior que afecta a personas de todas las edades y suele durar entre 3 y 10 días. Síntomas: rinorrea, secreción nasal y estornudo. También es posible que se presente dolor de garganta, tos, dolor de cabeza, etc. Estas enfermedades suelen transmitirse a través de las gotas de saliva y secreciones expulsadas por la tos y los estornudos, que se depositan sobre los objetos y superficies cercanas. La mayoría de estos cuadros, consultados a tiempo y con el adecuado tratamiento médico, suelen resolver sin problemas. Pero en ciertas ocasiones pueden complicarse llevando al paciente a requerir desde oxígeno adicional para poder respirar, hasta ser internado para recibir antibióticos endovenosos.

Desde la prevención, entre todos podemos colaborar para disminuir el riesgo y el contagio de estas afecciones con cuidados mínimos e indispensables:

● Vacunación: A parte de tener el calendario al día, todos los años DEBEMOS aplicar la vacuna de la gripe. La cepa cambia año tras años, por lo que la vacuna debe ser actualizada. Estar vacunados tanto para influenza como para neumococo, sobre todo menores de cinco y mayores de 65 años.

● Abrigarse al salir de casa para evitar los cambios bruscos de temperatura. De preferencia, cubrirse la garganta y la boca con una bufanda.

● Estornudar y toser sobre el antecodo (no sobre la mano, para evitar contaminar los alimentos y objetos que podamos llegar a tocar).

● Lavar periódicamente las manos con agua y jabón cada vez que se suene la nariz o utilizar gel antibacterial.

● Ventilar los ambientes continuamente.

● Evitar lugares muy concurridos y encerrados.

 

● Desinfectar superficies, áreas de contacto frecuente (como picaportes), y juguetes de los más chicos con alcohol al 70% (tiene mayor eficacia antibacteriana que al 99%). Si tenemos todo esto en cuenta, y seguimos los consejos, podremos lograr pasar un invierno sin preocupaciones. Y ante cualquier eventualidad no dude consultar a su médico inmediatamente, para evitar males mayores.