Muchas veces, los problemas oculares pueden confundirse con problemas de aprendizaje. Cómo detectarlos a tiempo y la importancia de un chequeo médico

 

 

Con el comienzo de las clases y de tantas otras actividades es fundamental el seguimiento de la salud visual en los niños, ya que en muchas ocasiones, se puede confundir un potencial problema de aprendizaje con un problema de visión que no se ha manifestado verbalmente.

 

Hasta los ocho años, el ojo de un niño está inmaduro y en constante crecimiento. Por esta razón, es ese el momento en donde más atención debe brindarse a la visión infantil -su herramienta fundamental de aprendizaje- ya que las capacidades visuales de un niño y su correcto desarrollo van a determinar la capacidad de estudio, rendimiento y atención en la etapa escolar.

 

Las estadísticas indican que alrededor del 10% de los niños en edad preescolar sufre problemas oculares o visuales aunque no lo manifiesten. Es un momento marcado por el dibujo, la apreciación de ilustraciones y los primeros pasos de la lectura y escritura que permiten el desarrollo de muchas habilidades.

 

Algunos de los principales problemas que pueden presentar los más chicos en cuanto a su salud visual son: el estrabismo o la ambliopía (conocida también como ojo perezoso), que son enfermedades comunes a esta edad y que pueden traer problemas a largo plazo. El estrabismo es la desviación de un ojo con respecto al otro y la ambliopía es la falta de visión en un solo ojo, afección que no puede ser corregida totalmente por medio de anteojos.

 

La escuela es un ámbito apropiado para detectar estos problemas oculares y tanto padres como maestros deben prestar especial atención a una serie de signos que pueden indicar que algo no anda bien. Se deberá consultar un oftalmólogo si el niño:

 

-Presenta ojos enrojecidos o llorosos

 

-Tiene dolores de cabeza, mareos o náuseas

 

-Entrecierra los ojos para poder ver con claridad

 

-Se frota repetidamente los ojos

 

-Presenta una excesiva fotosensibilidad

 

-Inclina la cabeza para ver algo correctamente

 

-Se acerca demasiado al cuaderno o a una pantalla para ver correctamente

 

-Tiene una mala percepción visual, por ejemplo en el pizarrón confunde la "a" con la "e" o la "u" y la "n".

 

-Retiene la atención poco tiempo

 

-Presenta una desviación de un ojo con respecto al otro

 

-Tiene dificultad en la coordinación ojo-mano-cuerpo al jugar o realizar actividad física

 

-Presenta dificultad para reconocer colores, formas, letras o números.

 

 

La escuela es un ámbito apropiado para detectar estos problemas oculares

El doctor Pablo Daponte, presidente del Consejo Argentino de Oftalmología, recomendó que: "tanto padres como maestros tengan en cuenta estas señales que manifiestan algún trastorno visual en los niños y que hacen que sea necesaria una consulta con el especialista en visión para comenzar lo antes posible con su tratamiento".

 

Algunos consejos

Existe una serie de recomendaciones que los padres pueden poner en práctica para cuidar la visión de sus hijos y ayudarlos a mejorar los procesos de aprendizaje:

 

-Estar pendiente a señales que pueden ser indicio de problemas visuales y asegurarse de hacer una cita con un especialista de inmediato si es que se advierte alguna de ellas ya que cuando los problemas de la vista se tratan a tiempo, generalmente pueden remediarse.

 

-Enseñar a los niños a no frotarse los ojos con las manos sucias, ya que es así como las bacterias y los virus se multiplican en muchos casos.

 

-Protegerlo del sol durante las actividades, ya que demasiada exposición al sol puede aumentar las probabilidades de que los ojos de sus niños sufran de serios daños, como la degeneración macular. Usar lentes adecuados que bloqueen el 100% de los rayos ultravioleta (UVB), es una excelente decisión.

 

-Cuidar que el lugar donde hace la tarea esté bien iluminado para que no fuerce la vista.

 

-Limitar el tiempo que pasa frente a pantallas de TV, computadora o dispositivos móviles.

 

-Llevar al niño a una revisión con su médico oftalmólogo mínimo una vez al año. Las revisiones periódicas detectan y previenen problemas visuales

 

-En caso de ser diagnosticado con el uso de anteojos, es recomendable para los más pequeños aquellos que no son rígidos. Existen armazones de materiales más flexibles que ante un golpe reaccionan al impacto de otra manera, evitando lesiones no sólo en los ojos sino también en el rostro. El policarbonato, por ejemplo. es liviano, estético y difícil de romper.