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Para muchas personas actualmente, la expresión “mis pensamientos y oraciones están con usted” se ha convertido en un cliché sin sentido. La Asamblea Anual de los Científicos Cristianos el 4 de junio ofreció la opinión de que no necesariamente eso es verdad.

 

Escrito por: Kevin Ness                     

Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana, en Argentina

Elizabeth Santángelo

Los miembros se reunieron tanto en La Iglesia Madre de su denominación, situada en Boston, como por la transmisión mundial en vivo, en video, para escuchar y compartir experiencias que mostraron cuán significativa es la oración fundamentada en el amor, y qué puede significar en la vida de las personas — el progreso y la curación que puede traer a un mundo perturbado.

 

El tema de la reunión fue extraído del Nuevo Testamento: “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”. “Necesitamos no sólo hablar sobre el caminar, sino vivir como hablamos”, dijo Scott Preller, miembro de la Junta Directiva de la iglesia, “asumiendo la responsabilidad de cómo actuamos en relación a los demás, para que realmente dejemos que el Espíritu, el verdadero amor a los demás, nos aliente”.

 

La Junta Directiva, formada por cinco miembros de la denominación, concluyó recientemente en 17 reuniones regionales en iglesias de los Estados Unidos y Europa. Más reuniones están planeadas en la América del Norte y en otros continentes. La Junta dijo que quería encontrarse personalmente con el mayor número posible de miembros, para escuchar y conversar.

Ellos hablaron francamente sobre algunas cuestiones difíciles enfrentadas por la iglesia, así como por otras denominaciones cristianas y por la sociedad en general. Pero observaron que también encontraron “una nueva vitalidad, algo que profundizó el compromiso con los valores relacionados al ser espiritual”, lo que llamaron una nueva energía y disposición de los miembros para trabajar juntos como iglesia “siendo una fuerza para el bien en el mundo”.

 

De acuerdo con la presidenta de la Junta para este año, Robin Hoagland, “hemos visto repetidas veces que lo más importante es la verdadera vida espiritual y el amor genuino. Oímos mucho sobre la curación de condiciones agobiantes o consideradas incurables, lo que es una consecuencia natural, cuando sentimos la realidad del Espíritu, el amor de Dios disponible.”

 

Un informe durante la Asamblea Anual citó la presentación sobre la práctica de los Científicos Cristianos en un Congreso Académico Internacional en Asia sobre religión y curación. “¿Cuáles son los objetivos académicos sobre experiencias como éstas?”, indagó la presentación, abordando el escepticismo natural que muchos sienten en relación a la curación espiritual en una era de aceleración del avance tecnológico.

 

Tal presentación reconoció que la práctica de la curación cristiana no puede ser abordada “dogmática o ciegamente. . . No es una decisión que los adherentes de la Ciencia Cristiana  imponen a los demás. Sin embargo, las experiencias de curación de los Científicos Cristianos . . . pueden tener algo para enseñar a todos nosotros sobre las más profundas “fuentes de curación  en la vida de las personas” y “la humanidad que tenemos en común con  el corazón espiritual”.

 

La Iglesia de Cristo, Científico, fundada por Mary Baker Eddy en 1879, tiene filiales en cerca de 70 países. Durante la reunión, anunciaron que una nueva traducción del libro de Eddy, Ciencia y Salud con la Clave para las Escrituras, fue concluida en Igbo, una lengua cuyos hablantes viven principalmente en Nigeria. Como Eddy consideraba las Escrituras como “la carta de navegación de la vida”, la Biblia y su libro son considerados el “Pastor” de la iglesia.

 

Los miembros de esta denominación provienen de una amplia gama de orígenes y experiencias de vida. El nuevo presidente de la iglesia, Keith Wommack, quien es practicista y maestro de Ciencia Cristiana en la ciudad de Corpus Christi, Texas, viajó durante diez años integrando una banda de rock hasta encontrarse “dedicando horas a la oración y al estudio espiritual” con las personas que le pedían asistencia por medio de la oración.

 

“El amor que no busca intereses propios es el corazón de la iglesia”, dijo el director Rich Evans. “Esto hace reinar en nosotros las enseñanzas del maestro cristiano, Cristo Jesús, para amar a Dios y a toda la humanidad.”

 

Como el relato en un taller relacionado con el encuentro descrito — refiriéndose a la curación de un adicto sin techo — la iglesia se vuelve “un lugar de luz”, cuando la congregación vive el amor que Dios expresa.