Opinión Por Martín González - Nos estamos inundando, no es ninguna novedad, lo podemos ver claramente. Lo que no parece estar tan claro son las causas, o mejor dicho, el conjunto de situaciones que componen un combo dramático muy difícil de desactivar en el corto plazo.

 

Aún corriendo el riesgo de dejar afuera motivos que aportan a la situación actual, podemos enumerar una serie de causas que provocan las inundaciones que estamos sufriendo: el Cambio Climático; el Modelo Sojero con sus parientes cercanos, la deforestación y los canales clandestinos;  y una dirigencia política sin la capacidad, ni la intención?, de afrontar semejante problemática.

 

El Cambio Climático

 

Por su situación geográfica y estructura productiva Argentina es uno de los países más afectados por el calentamiento global. Argentina ocupa el puesto 25 a nivel mundial entre los países que emiten gases de efecto invernadero. Los sectores que mayores emisiones generan son Energía y Transporte (43%), y Agricultura, Ganadería y cambios de uso del suelo (49%).

 

De acuerdo al informe ¨Modelos Climáticos¨ realizado por investigadores del Conicet, en los últimos 50 años el aumento promedio de las temperaturas en el país alcanzó medio grado, y en algunas zonas más de 1 grado. Cómo se expresa entonces concretamente el Cambio Climático en la Argentina?: mayor frecuencia de olas de calor en el Norte y Este del territorio, disminución de heladas y retroceso de los glaciares en la Patagonia, aumento de precipitaciones intensas en la zona Centro y Este, epidemia de dengue y zika en los centros urbanos, y mayor sequía en el Noroeste y la Patagonia.

 

El Modelo Sojero

 

Mucho se ha hablado últimamente de las consecuencias sobre la salud de las personas y el medioambiente que provoca el desarrollo del actual modelo agropecuario, con su uso indiscriminado de agrotóxicos. Sin embargo hay otras consecuencias del modelo sojero que no son tan tenidas en cuenta.

 

Hace aproximadamente dos décadas y media el Centro de nuestro país, la Pampa Húmeda, ha venido experimentado un cambio drástico en su modelo productivo: 10 millones de hectáreas pasaron de la ganadería o la actividad mixta (agricultura y ganadería), a la actividad puramente agrícola. Esto significó que millones de hectáreas de pasturas que consumían agua durante todo el año fueron reemplazadas por cultivos perennes que consumen agua durante 1/3 del año, o en el mejor de los casos durante 6 meses.

 

Cuando antes las producciones consumían entre 1000 y 1500 mm de lluvias anuales, hoy la soja no necesita más de 500 a 600 mm anuales; todo el excedente va directamente a llenar las napas. Esta acumulación hídrica a lo largo de los años hizo que hoy tengamos las napas a no más de 1 metro, y en algunos lugares ya estén aflorando a la superficie.

 

Deforestación indiscriminada.

 

Argentina está entre los 10 países que más destruyen su riqueza forestal. En el último cuarto de siglo se han venido talando unas 300.000 hectáreas de bosques nativos cada año, y a este ritmo nos tomarían los próximos cien años para no dejar un solo árbol en pie. En un 80 % de los casos la deforestación se produce por un cambio en el uso de la tierra, sobre todo debido al avance de la agricultura.

 

Si nos venimos a la provincia de Santa Fe, según un informe realizado por docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, sólo en los últimos 30 años se perdieron 385.857 hectáreas de bosques. La situación se agrava aún más cuando vemos que el mismo estudio establece que la tasa promedio anual de pérdida de bosques en los últimos cinco años es de 19.574 hectáreas. La transformación de estos bosques en zonas de cultivos genera que el agua no sea retenida y escurra cuenca abajo, encontrando en muchos casos pueblos y ciudades.

 

Los Canales Clandestinos.

 

Si tuviéramos la posibilidad de recorrer toda la Pampa Húmeda desde arriba, podríamos ver claramente que está ¨tatuada¨ de pies a cabeza por canales clandestinos que realizan los productores para sacar el agua de sus campos. Y hacia dónde se conduce el agua en la mayoría de los casos?, hacia los costados de los caminos y rutas. Esto explica la cantidad de caminos y rutas colapsadas por el agua. Y por supuesto que esos mismos caminos y rutas son los que conducen a los pueblos y ciudades.

 

Los canales clandestinos, sumado a las napas que se encuentran a menos de 1 metro de la superficie por la acumulación hídrica de décadas, más precipitaciones extremadamente intensas en los últimos tiempos, explican en gran medida las inundaciones en el sur de la provincia de Santa Fe.

 

Incapacidad y falta de voluntad de la dirigencia política y la sociedad en su conjunto.

 

Mientras todo esto iba sucediendo, los diferentes gobiernos nacionales y provinciales, y con mucha menos responsabilidad los municipales, sólo se preocuparon en cuántos puntos más o menos podían recaudar de la exportación de soja destinada a engordar cerditos chinos. Los mismos gobiernos que hoy culpan a la naturaleza por semejantes desastres, cuando no hacen referencia a alguna maldición bíblica; los mismos gobiernos que siguen defendiendo a ultranza el modelo productivo que se impuso en la Argentina de la mano de las multinacionales del agro y sus paquetes tecnológicos.

 

 

Claro que esto no hubiera sido posible sin un amplio consentimiento de la sociedad, o sea, nosotros. Es que quizás todos fantaseamos en algún momento con ser bendecidos con alguna miguita que cayera del banquete. Lamentablemente No, a nosotros nos toca hacer frente a las inundaciones. Estamos a tiempo de cambiar?, aún Sí, pero primero debemos tener la intención de hacerlo, y la claridad para exigir y llevar adelante los cambios necesarios. Además de ser conscientes de que nada va a suceder de un día para el otro.